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La actual ciudad de Nájera
siempre fue tierra de paso. Austrigones, vascones, berones, romanos,
suevos, árabes y quizás otros pueblos, se acercaron
a este municipio que el Río Najerilla divide en dos partes:
el "Barrio de Adentro", o casco antiguo, y el "Barrio
de Afuera", donde ahora se asientan construcciones modernas
e industrias de todo tipo, entre las que predominan las relacionadas
con los sectores económicos del mueble.
Los árabes le otorgaron
el originario nombre de "Náxara", que puede
tener dos significados: "lugar entre peñas"
o "lugar al mediodía"; fue reconquistada por
Ordoño II de León el año 923, en colaboración
con Sancho Garcés I de Navarra.
Este último la incorporó
a su reino, junto con el Ducado de Cantabria, donándola
a su hijo García Sánchez I , con la denominación
de "Reino de Nájera". A lo largo de los siglos
X y XI se convirtió en la capital del extenso reino de
Nájera-Pamplona.
En
ella reinaron sucesivamente Sancho Garcés II Abarca, García
Sánchez II, el Temblón, y Sancho Garcés
III el Mayor, el llamado "Rex Hispaniarum", con quien
alcanzó Nájera la cima de su fama y esplendor como
capital de un gran imperio que abarcaba todas las tierras reconquistadas
hasta el momento, y se extendía desde las costas de Galicia
hasta el Condado de Barcelona, y algo más allá
de los Pirineos hasta Toulouse.
A la muerte de Sancho el Mayor,
el vasto imperio se dividió entre sus hijos García,
Fernando, Ramiro y Gonzalo, convirtiéndose Nájera
en cuna de los importantes reinos de Navarra, Castilla y Aragón.
En Nájera se quedó
su primogénito, el rey Don García (1035-1054),
apodado "el de Nájera", porque nació,
vivió y aquí fue enterrado. Entre sus grandes obras
figura la fundación del monasterio de Santa María
La Real, de originario estilo románico-visigótico,
y el primitivo monasterio de San Millán de Yuso.
Le sucedió su hijo Sancho
Garcés IV el Noble o el de Peñalén (1054-1076),
que guerreó contra los moros del valí de Zaragoza.
A su muerte, la parte navarra del reino se unió a la corona
de Aragón, y Nájera, Calahorra y otras plazas fronterizas
fueron incorporadas al reino de Castilla por Alfonso VI.
A partir de entonces, Nájera se convirtió en la
residencia preferida por los monarcas y nobles castellanos. En
1136, Alfonso VII el Batallador estableció su corte, y
finalmente dona el Reino de Nájera a su hijo Sancho III
el Deseado.
La ciudad aún fue testigo
de hechos notables, como la proclamación de Fernando III
el Santo como Rey de Castilla, o la célebre Batalla de
Nájera en 1367, entre las tropas de Pedro I el Cruel y
su hermano bastardo Enrique de Trastámara. Juan II la
honró con el título de Ciudad en 1438, y Enrique
IV le concedió los apelativos de "Muy noble y Muy
leal" en 1454.
"Santa María La
Real" es el monumento más importante de Nájera
y centro del interés histórico y artístico
de la ciudad. El conjunto monumental consta de cuatro partes
principales: la Iglesia, el Coro, el Panteón Real y el
Claustro de los Caballeros.
Cercanos a la orilla izquierda
del Najerilla, hay varios cerros formados por estratos de arenisca
roja y arcillas. De todos ellos destacan el Castillo y Malpica,
cuyas laderas atesoran valiosos vestigios procedentes de su origen
árabe. A su pie se construyó el Palacio Real o
Alcázar, con el que se comunicaba por medio de túneles.
En las paredes del Castillo pueden observarse diversas cuevas
excavadas en la roca que fueron habitadas por monjes eremitas
y sus discípulos. Merece también la pena visitar
la parroquia de Santa Cruz, la parroquia de San Miguel y el Convento
de Santa Elena.
En lo vinícola, Nájera
y algunos municipios cercanos, como Alesón, Arenzana de
Arriba y Abajo, Hormilla, Hormilleja, Huércanos, Tricio,
Uruñuela... aportan su trabajo a las bodegas y cooperativas
locales y ofrecen sus vinos a los numerosos peregrinos que atraviesan
la ruta jacobea.
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