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con gran acierto el web consistorial que "Logroño
es una ciudad de grata estancia tanto para el vecino como para
el visitante. La senda más querida de cuantas atraviesan
la ciudad es el Camino de Santiago, que ha conducido hasta nuestras
tierras a esforzados caminantes de países lejanos que
han enriquecido nuestro acervo cultural e idiosincrasia".
El Cid Campeador arrasó
la ciudad en 1092 y tres años más tarde, Alfonso
VI se hizo cargo de su reconstrucción, otorgándole
el Fuero que incluyó mejoras tributarias y libertades
para sus habitantes. Posteriormente, el rey Sancho de Navarra
decidirá hacer pasar por aquí el itinerario de
los peregrinos jacobeos, convirtiendo a Logroño en una
ciudad afortunada, tanto en el aspecto económico como
cultural.
El recinto amurallado fue de
vital importancia en 1521. El monarca Carlos I se ausentó
del país y un grupo de navarros, franceses y comuneros
atacaron Logroño. Los ciudadanos atravesaban los muros
por las bodegas del subsuelo para poder pescar en el río
Ebro mientras estuvieron asediados, hasta que fue reconquistada
por las fuerzas castellanas del duque de Nájera. La ciudad
celebra este hecho histórico cada 11 de junio, en plenas
fiestas de San Bernabé.
Logroño es hoy capital de la Comunidad Autónoma
de La Rioja y goza de una privilegiada renta "per cápita"
por su riqueza agrícola e industrial. Con cerca de 150.000
habitantes, acoge a la mitad de la población de la región.
Los logroñeses presumen
de que ésta es una "ciudad para vivir". Las
distancias son cortas y la calidad de vida se manifiesta especialmente
en sus calles, donde el visitante encontrará un buen nivel
de comercios y bares para degustar variadas exquisiteces gastronómicas
en forma de "pincho o tapa", siempre regadas con los
preciados vinos de la región. En su Casco Antiguo se encuentran
agrupados numerosos bares y restaurantes en la zona de la calle
San Juan, Portales y la conocida "calle del Laurel o senda
de los elefantes", donde cada establecimiento se caracteriza
por ofrecer una especialidad de "picoteo" diferente.
Paseando
por estas zonas hallará una amplia muestra cultural, histórica
y artística, como las iglesias de La Redonda, Santa María
de Palacio, Santiago El Real, San Bartolomé; o el Palacio
de los Chapiteles, antiguo Ayuntamiento de Logroño. Destine
su tiempo al Palacio de Espartero, ahora convertido en Museo
de La Rioja, el Convento de la Merced, los restos de sus antiguas
murallas y la Puerta del Revellín.
En el mes de septiembre se
celebran las fiestas más populares, dedicadas a San Mateo
y a la "Vendimia Riojana". El pisado de la uva y ofrecimiento
del primer mosto a la Virgen de Valvanera, patrona de La Rioja,
es el acto institucional con que los riojanos exaltan cada año
los valores de su producto más internacional. Paralelamente
se suceden numerosos actos festivos vinculados al mundo del vino
y la gastronomía.Cabe destacar, entre otros, "El
Rioja y los 5 Sentidos", amplio programa que durante todo
el mes reúne arte, cultura, música catas, degustaciones,
conferencias, exposiciones y otras actividades de gran interés
para los "enoamantes".
La relación de Logroño
con el el vino es lejana. Ya en 1095 el Fuero que antes mencionábamos,
hacía referencia expresa al cuidado de las viñas.
En 1595, las ordenanzas municipales prohibían el paso
de carruajes por la calle Ruavieja, ante el temor de que la vibración
ocasionada por el tráfico pudiera afectar a la calidad
de los vinos que celosamente almacenaban en las numerosas bodegas
subterráneas de la zona. A finales del S.XVII, el subsuelo
logroñés albergaba medio centenar de ellas, con
cerca de 6 millones de litros.
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