|
Su privilegiada situación
geográfica ha permitido a los Calahorranos desarrollar
una intensa actividad agrícola a lo largo de la historia,
ya que los ríos Ebro y Cidacos han proporcionado agua
suficiente a las fértiles huertas de la zona, cuya existencia
ya mencionaban en sus documentos los romanos.
El tiempo ha mejorado notablemente la calidad de los productos
que sus habitantes han sabido extraer sabiamente de la tierra.
Así, la variedad de sus frutas y verduras se muestra cada
jueves en la Plaza del Raso, tradición cuyo origen se
remonta al Privilegio de Mercado, otorgado en el siglo XIII a
Calahorra por Alfonso X El Sabio.
La influencia de su pasado
romano se ha mantenido presente por los siglos de los siglos.
Roma conquista Calahorra 187 años antes de Cristo y la
lleva a su máximo esplendor por el importante papel que
ha tenido en el control del estado romano sobre las regiones
cercanas.
Julio César y Augusto
le otorgaron grandes distinciones, convirtiéndola en Municipio
romano y le aportaron valor en lo urbanístico, económico
y también lo político. Gracias a los numerosos
restos descubiertos sabemos que la ciudad tuvo Circo, Termas,
Anfiteatro y otros servicios propios de las grandes ciudades
de la época, incluso tuvo capacidad para acuñar
su propia moneda y fue sede Administradora de Justicia. Marco
Fabio Quintiliano o Aurelio Prudencio son ilustres personajes
del lugar; quizá sus escritos sean la razón por
la que el nombre de Calahorra no ha perecido con el paso del
tiempo; de eso también se encarga el propio pueblo y las
autoridades del lugar, que cada año, días antes
de la Semana Santa, nos esperan con el "Mercaforum",
gran mercado y representaciones ambientadas en la época
romana son el preludio de las arraigadas procesiones organizadas
por la Cofradía de la Santa Vera Cruz y la completa escenificación
de la Pasión de Jesucristo.
Y seguimos de inciensos; Calahorra
fue sede episcopal desde el s.IV, hecho que le permitió
ejercer, durante varios siglos, una gran influencia sobre la
vasta extensión de su episcopado. Obispo de esta Diócesis
fue, en 1456, el Cardenal Mendoza.
Pero no sólo de verduras
vive el hombre, toda La Rioja Baja ofrece golosos productos que
se convierten en dulces pasiones, como los "Calagurris"
elaborados en la ciudad, los irrepetibles "Rusos" de
la localidad de Alfaro, los originales "Fardelejos"
de Arnedo, o los exquisitos "Manguitos" de Cervera.
La ciudad de Calahorra fue conquistada por los musulmanes 714
años después de Cristo, quienes legaron su impronta
en el urbanismo y en la cultura agrícola, hasta que, en
el año 1045, fue reconquistada e incorporada al Reino
de Castilla por Alfonso VI.
Durante la Edad Media contó
con una comunidad judía enclavada junto a la ciudadela
o castillo. En el momento de su expulsión, en el siglo
XV, constituían la aljama más importante de La
Rioja, con una completa organización jurídica,
social y religiosa, incluso con su propia sinagoga, osario, recinto
amurallado... que les hacía diferenciarse claramente de
sus vecinos cristianos.
|